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Venezuela clama por democracia PDF Imprimir E-mail

Si bien es cierto que en todas las sociedades hay desacuerdos por la diferencia de intereses y opiniones entre los distintos sectores de la población, dichas discrepancias solo se resuelven de manera pacífica en un sistema democrático.

El argumento m√°s fuerte a favor de la democracia es lo que ella representa para sus ciudadanos, porque se supone que a trav√©s de la democracia se garantizan derechos, libertades, igualdad y  justicia.

Pero hace rato que nuestra bien ganada democracia sangra y todos estamos llamados a colocar el torniquete para parar la hemorragia, y eso se hace con m√°s democracia y con elecciones.

Entonces, un principio b√°sico de los procedimientos democr√°ticos es que cada ciudadano tenga derecho a un voto y que ning√ļn sufragio valga m√°s que otro. Al momento de emitir los sufragios desaparecen todas las diferencias y cada votante tiene exactamente el mismo peso en los comicios. Ese derecho a elegir est√° secuestrado en Venezuela hace rato. Las elecciones libres y justas que son garant√≠a de la democracia, siguen sin calendario.

Y es que la igualdad jurídica y política es un valor fundamental de la democracia. Esto no significa que se cancelen todas las diferencias o incluso desigualdades, sino que ninguna de esas diferencias o desigualdades pueda legitimar el dominio de unos ciudadanos sobre otros y, por ende, el privilegio político de los primeros sobre los segundos.

Sin embargo, la igualdad política no sólo se mide en elecciones, también implica que todo ciudadano goce de los mismos derechos y de las mismas obligaciones y, por consecuencia, que no existan grupos, clases o capas sociales privilegiadas con derechos políticos especiales, como pasa actualmente en Venezuela.

En otras palabras, las normas jurídicas democráticas tienen que ser universales al disponer los derechos y las obligaciones de todos los ciudadanos, y nadie pueda pretender colocarse por encima de la legalidad.

  

Hace rato que esta igualdad pol√≠tica no la tenemos en Venezuela y depende de nosotros retomarla. Bien como lo se√Īala la extensi√≥n del informe presentado por el secretario general de la Organizaci√≥n de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, nuestro pueblo se enfrenta a un gobierno que ha incumplido todas sus responsabilidades.

La escena pol√≠tica de un pa√≠s determina en gran medida la calidad de la vida de sus ciudadanos y en Venezuela hace rato vivimos sumidos en una espiral de carencias, en la que pr√°cticamente ning√ļn derecho est√° garantizado.

La profundización del deterioro de la calidad de vida de los venezolanos que se manifiesta cotidianamente en la escasez extrema de alimentos y medicinas, así como en la inflación más alta del mundo, son los signos distintivos de la violación de derechos humanos fundamentales.

La  inflaci√≥n lleg√≥ a su nivel hist√≥rico m√°s alto desde 1950, a√Īo en el cual el Banco Central de Venezuela comenz√≥ a registrar dicho √≠ndice en el pa√≠s, pero en la actualidad el gobierno oculta las cifras haci√©ndose el miope ante la realidad que cotidianamente se percibe en la calle, una fotograf√≠a de hambre, de venezolanos hurgando en la basura para poder echarle algo al est√≥mago.

Lo cierto es que la gesti√≥n del ocupante temporal de la silla de Miraflores impuso un nuevo r√©cord al superar los √≠ndices m√°s altos de inflaci√≥n que hasta ahora se hab√≠an registrado y que correspond√≠an a los a√Īos 1989 (81%), 1994 (70,8%), y 1996 (103,2%), al cerrar el a√Īo 2016 con una inflaci√≥n de 720%.

Actualmente, la escasez de medicamentos est√° entre 80 y 90%, aunado a la negativa del gobierno de aceptar ayuda internacional para responder a la crisis humanitaria. M√°s a√ļn, la deficiente situaci√≥n de los servicios de salud p√ļblica dio lugar al regreso de enfermedades prevenibles y tratables como la malaria y la tuberculosis.

El gobierno de Nicolás Maduro se ha convertido en una fábrica de pobreza y exclusión social. Para los enchufados la Constitución ha dejado de tener sentido ya que es contraria a sus intereses, por lo que la solicitud de Almagro de suspender al Gobierno de Maduro de la OEA, si no se realizan elecciones generales completas a la mayor brevedad, se libera a los presos políticos y se sustituye a las autoridades corrompidas del Consejo Nacional Electoral y del Tribunal Supremo de Justicia por otras cuyo nombramiento esté apegado a la Constitución, está completamente justificada.

Es lamentable que habiendo sido nuestra Venezuela ejemplo de democracia en la región, hoy haya suficientes razones para la activación de la Carta Democrática, y las instancias internacionales deben alzar su voz.

El retorno a la democracia en Venezuela no debe tener ambig√ľedades. Para la recuperaci√≥n de ese orden constitucional hace falta que haya elecciones, y si bien es cierto que no hay democracia sin voto, tambi√©n es cierto que los partidos son necesarios para que haya democracia.

Y aunque sabemos que la validación de los partidos es otro obstáculo que los venezolanos debemos vencer, tenemos que agradecer la respuesta contundente que el pueblo ha venido dando a los partidos políticos que conforman la Unidad, como también han estado realizando este fin de semana dando su respaldo al grupo político al cual pertenezco.

Sin duda, lo ocurrido durante las jornadas de validación es una nueva lección para el gobierno. El pueblo quiere votar, por lo que debemos prepararnos porque después de esta muestra de respaldo popular, la Unidad está llamada a dar a conocer en cada caserío, pueblo y estado de Venezuela, el proyecto de país que tenemos para todos los venezolanos, y que obviamente incluye la restitución de todas esas garantías constitucionales que la mal llamada revolución nos quitó durante mucho tiempo.

¡Qué Dios bendiga a nuestra Venezuela!